jueves, 26 de enero de 2017

LOS AMIGOS SON ESOS


Los amigos son esos que cuando termina la fiesta se quedan a recoger. Esos que comparten con nosotros la ilusión de prepararla, o que incluso la preparan sin nosotros con la única motivación de que un día, por un rato, seamos protagonistas de más historias que la nuestra.
Son esos que se esperan a poner el punto y aparte contigo porque saben que puedes necesitarles hasta la última letra. Son esos que no nos leen la mente, pero sí el brillo de los ojos o el temblor en las manos. Son esos en los que reconoces una parte por la que no pasa el tiempo, la de la complicidad y el encuentro.

Los amigos son esos con los que has tocado fondo y cielo y en los dos lados has agradecido su compañía. En el fondo, porque sin ellos aquello hubiera sido peor; en el cielo, porque con ellos aquello tampoco podía haber sido mejor.

En los amigos reconoces una parte de ti y otra extraña a la que admiras

Son esos en los que reconoces una parte de ti y otra extraña y diferente a la que admiras. Su capacidad para sacarte una sonrisa cuando no encuentras motivos, su templanza cuando los nervios te llevan, su coraje cuando las razones para el miedo son muchas, su ánimo cuando todo parece perdido, su persistencia cuando le has dicho por todas las formas posibles que hoy no te arreglas y pisas la calle.
Son esos que con cariño te recuerdan que donde come él también puedes comer tú, que donde duerme él también puedes dormir tú. Aquellos que van a buscarte a la estación aunque lo tengan que dejar todo empantanado. Saben que luego les echarás una mano, y lo haces aunque llegues reventada del viaje.
Por supuesto, no esperes una casa recogida y una cama de invitados. La confianza te hace parte de su cotidianidad por mucho tiempo que llevéis sin veros. A cambio espera ilusión, mucha ilusión, porque tienen unas ganas increíbles de verte. De contarte…de escuchar.



Son esos que conocen tu esencia, de los que conoces la suya

Son esos de los que te sabes algunas de sus anécdotas mejor que ellos. La de veces que le habrás oído contar la historia de la maleta perdida. Los días en los que tuvo que sobrevivir en Japón con la misma ropa interior, hasta que terminó agenciándose unas bragas de la vecina que no le parecían feas. Termina diciendo que eran horrorosas y tú te ríes porque cada vez que lo cuenta te imaginas aquella prenda de una manera distinta.
Incluso has llegado a buscar en Google cómo demonios son las bragas en Japón….y para feas, feas, has encontrado varias candidatas. De hecho, las tienes guardadas en el móvil por si hay que enseñarlas para rematar la historia. Parte de su vida se ha convertido en la tuya: esta es una regla que a la inversa también funciona.


Los amigos son esos…

Los amigos son esos que no pasan de contestarte o no lo dejan para otro momento, especialmente cuando sienten que no necesitas una respuesta elaborada, solo confirmar que estás. Son esos que te acompañan por pasar más tiempo contigo, no por quedar bien o por temor a que te pase algo.
-Si vivo aquí al lado.
-Ya. Pero da igual. Te acompaño.
Son esos que son muy escasos, únicos en su especie, originales en su forma de tratarte, delicados y rudos según toque. Pero sobre todo, son extraordinarios, porque son…esos, tus amigos…y no hay ninguno igual, pero al mismo tiempo, extrañamente, se parecen.
De tus amigos no hay ninguno igual, pero al mismo tiempo, extrañamente, se parecen.

Son esos que cicatrizan heridas diciendo “burradas” que mezclan las lágrimas de pena con las de risa. Son esos que se ponen serios cuando necesitas ideas para resolver un problema y los que se niegan a hacerlo cuando llega el momento de descansar por un rato; de dejar que el asunto se airee para luego volver…porque siempre volverán contigo.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com

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